No importó el frío de la noche del viernes 27 y madrugada del sábado 28 de marzo, tampoco el cansancio o las ampollas que salieron en las plantas de los pies, la fe y la devoción a la Virgen del Rosario de Agua Santa pudieron más para recorrer los casi cuarenta kilómetros entre Ambato y el santuario en el cantón Baños.
