Y finalmente pasó. Lo había estado esperando. Rocío Cevallos llega a un salón blanco y allí estaba él, Mathew, su hijo, todo vestido de blanco, guapo, con 9 años. A su lado había otras personas, entre ellas Nayia, su hija de 10 años.
Y finalmente pasó. Lo había estado esperando. Rocío Cevallos llega a un salón blanco y allí estaba él, Mathew, su hijo, todo vestido de blanco, guapo, con 9 años. A su lado había otras personas, entre ellas Nayia, su hija de 10 años.